27 nov. 2011

Nimio XXXI: consumir productos SI, pero con cabeza

Esta tarde se me ha ocurrido escribir este nimio, distinto a las recomendaciones habituales, y plantearlo más como una reflexión sobre el panorama, tanto actual como futuro de los distintos gadgets, esos cachivaches con los que tanto nos gusta trastear para ver vídeos, comunicarnos, leer, escuchar música... los cuales podemos encontrar en el mercado y que las empresas tratan de vendernos por los ojos con un continuo bombardeo de imágenes e información.

He pensado en dividir el nimio en tres partes: una primera donde os comentaré los gadgets que tengo; una segunda donde os hablaré un poco de las empresas y lo que intentan hacer con nosotros; y una última donde os daré mis claves sobre este tema.

Mi situación

Actualmente,si bien no me considero un geek, si que he notado cómo me va interesando más el mundillo de los gadgets. Sin comerlo ni beberlo, me he visto siguiendo diariamente blogs sobre el tema, y viendo en directo eventos de Apple o Amazon que en principio ni me van ni me vienen. La realidad, es que en los últimos años Internet ha pegado un tirón con el concepto de redes sociales, raro es que la gente no conozca Facebook o Twitter, y los gadgets de hoy en día se aprovechan de todo esto.

A parte de ser un videojugador habitual hace años, lo cual no termino de concebir como gadgets (sobretodo por el tamaño), dispongo de un smartphone (Samsung Galaxy 3, un móvil de gama media) que aunque no es gran cosa me sirve para estar constantemente interconectado a la red via wifi o 3G, y de mi gran adquisición del año, un lector electrónico de e-books, el Kindle 3 (ahora llamado Kindle Keyboard) que por un precio muy ajustado lo estoy amortizando con creces.

 


El próximo que se va a unir a la familia va a ser un tablet, una decisión nada fácil ya que hasta hace unos meses mi gran pregunta era '¿y para qué sirve un tablet?'. Al final me he dado cuenta que la pregunta correcta es '¿qué quiero yo de un tablet?', ya que en base a lo que respondamos tendremos que elegir una opción u otra.

Más adelante os explicaré el por qué me he decidido con estos gadgets y no por otros. Por ahora, veamos cuales son las opciones que nos encontramos en el mercado.

Las empresas y su bombardeo constante

Marketing. Publicidad. Esas son las claves. Y esas palabras son las que habitualmente, para un usuario medio, van a hacer que la balanza se decante para uno u otro producto. Y contra esto poco se puede hacer. Las Apple, Samsung, Amazon... todas las marcas top, por así decirlo, dedican gran parte de su dinero a la publicidad. Y ojo, es lógico. El problema es que lo que vemos en la televisión, o en cualquier página random de Internet, es lo que a la hora de la verdad queremos comprar. O al menos lo más parecido a ello.

Es cierto que estas marcas suelen ser garantía de calidad, pero no es menos cierto que detrás de estos gigantes hay un montón de opciones a elegir muy válidas y que ni siquiera se nos plantean a la hora de comprar ese móvil o ese tablet. Como se suele decir, el árbol nos impide ver el bosque.

Ojo, tampoco quiero parecer un anti-nada, yo mismo tengo un iPod guardado en el cajón hace años e incluso el Kindle es el lector de la todopoderosa Amazon, a la cual hay que vigilar ya que poco a poco va dando mordiscos cada vez más grandes al mercado. Lo que quiero decir, y me lleva directamente al siguiente punto, es que debemos pensar muy mucho lo que compramos. Parar, pensar, comparar, volver a pensar, decidir y finalmente comprar.

¿Cuáles son mis necesidades?

Pero entonces, ¿qué me compro? Antes de nada, piensa si realmente lo necesitas. Si no lo necesitas, olvídate de ello y guarda ese preciado dinero para cosas más importantes.

Una vez hayamos decidido que nos queremos comprar un gadget (yo me lo volvería a pensar si realmente me va a ser útil xD), toca ponernos a buscar la mejor opción. Pero hay que pensar que la mejor opción no es la más cara ni la más potente. Obviamente, cuando te vas a comprar un dispositivo de estas características tienes un presupuesto el cual no quieres/puedes superar.

Aquí esta la clave para mí, antes incluso de empezar a buscar dispositivos del precio que yo me autoimpongo, parémonos todo el rato que necesitemos y pensemos. Veamos mis ejemplos, cuando compré el Samsung Galaxy 3 lo hice en gran parte por necesidad. Mi anterior Nokia ya tenia un tiempo, y era un momento perfecto para dar el salto. Pero en ningún momento pensé en comprar un smartphone de gama alta, porque no necesitaba eso.

En cuanto al Kindle, lo compré por el simple hecho de que leo muchísimo durante un año. El cambio a lo digital considero que es inevitable, y tras informarme minuciosamente sobre el lector de Amazon me decidí a comprarlo. A un ahorro en cuanto a espacio obvio, hay que sumarle al acceso a nuevos autores autoeditados en Amazon y la comodidad que supone un gadget de este tipo.


En el caso de un tablet, como dije anteriormente, ¿qué quiero yo que me ofrezca un tablet? Pues quiero poder leer documentos (doc,pdf...) con comodidad, navegar por internet (redes sociales, blogs...), poder ver vídeos tirado en la cama y poco más. No necesito una pantalla de calidad máxima ni demasiado grande (léase 10 pulgadas), ni cobertura 3G...

En definitiva, aquello que vayamos a comprar (este es el quid de la cuestión) debe adecuarse a nuestras necesidades. Si luego encontramos un gadget que nos ofrezca lo que demandamos, a un precio conveniente y encima nos encontramos con algo extra bienvenido sea. Pero la clave es que compremos lo que NOSOTROS queremos y necesitamos, no lo que ELLOS nos quieran vender aunque no lo necesitemos. ¿Qué sentido tiene, si quiero comprarme un tablet para hacer cosas básicas, tirarme a por un iPad o un Galaxy Tab? Efectivamente, ningún sentido. Gastarme un pastón por algo que probablemente no aproveche ni al 50%

Compra con cabeza. Lo agredecerás tanto tú como tu bolsillo.

Como he dicho, no pretendo dar lecciones a nadie, simplemente creo que deberíamos educarnos a nosotros mismos para aún siendo consumistas habituales (sí, lo somos) nos pongamos unos límites. Así que mi consejo es este: señores, compren solo aquello que se adecúe a sus necesidades. Ahorrarán disgustos (y dinero).

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