8 dic. 2012

Nimio LXXXIII: si se trata de jugar con fluidos, Vessel te pone 2 tazas

Si algo puedo sacar en claro 'videojueguilmente' hablando en los últimos tiempos es que me encantan los puzzles. Rodeado por una selva de shooter clónicos en los que lo más importante es matar a todo bicho viviente (sin importar la razón de por qué matamos o hacia dónde nos dirigimos), aún nos quedan algunos reductos en los que podemos encontrar videojuegos que nos hagan pensar. Y el más grande de ellos, sin duda, es Steam (escoltado por los juegos descargables para consola).


Hace no mucho tiempo os traje Q.U.B.E. en este nimio, una apuesta que funcionaba realmente bien. Hoy os traigo Vessel, un juego desarrollado por un estudio independiente como es Strange Loop Games y que disfrazado de un plataformas 2D nos plantea avanzar por medio de la superación de puzzles.

La premisa es sencilla pero la mar de curiosa. Encarnamos a un científico que ha conseguido dar vida a unos seres de agua con la finalidad de ayudar a los seres humanos con ciertas tareas. Sin embargo, la cosa se ha descontrolado y estos seres (llamados fluros) han evolucionado: eso de ayudar a los humanos está bien, pero ¿por qué no ayudarnos mejor a nosotros mismos?


Y claro, si nosotros hemos creado a los fluros, pues a nosotros nos va a tocar jugarnos la vida para solucionar el problema. Tras crear una 'manguera' con un depósito para poder utilizar el agua, y desarrollar unas semillas que nos permitirán dotar a los fluidos de ciertas características (que el fluro tenga la obsesión de pulsar todo botón que encuentre, que la obsesión cambie a querer atraparnos sí o sí, etc...) estaremos preparados para acometer el reto.

Debemos visitar 3 mundos totalmente diferentes en los que podremos sintetizar nuevas semillas y descubrir nuevos fluidos con los que trabajar como por ejemplo lava. En cada mundo trataremos de arreglar los estropicios que han provocado los fluros tras superar multitud de puzzles para finalmente enfrentarnos a un 'jefe final'. Pero no lo mataremos a base de zurrarle sino nuevamente superando puzzles.


Sin duda, la jugabilidad y las distintas opciones con que podemos afrontar los puzzles es el gran punto de distinción de Vessel, pero tiene otro apartado que lo eleva al paraíso de los grandes juegos indie: no es otro que el apartado gráfico. Sí, se tratan de 2D, pero son unas 2D muy preciosistas que son más que agradables a la vista. Algo a lo que sin duda ayuda el diseño de los distintos escenarios, fluros, estc. En definitiva, sin hacer grandes alardes muestra unos gráficos con un gran carisma y calidad.

El resultado final es mucho más que correcto. No tiene grandes fallos en ningún apartado (el sonido no es sublime pero tiene grandes momentos) más allá de algunos en cuanto a la IA o la sensación en algunos puzzles de que el azar interviene en exceso. Pero al terminarlo (más de 13 horas, poca broma) te deja la sensación de haber hecho una gran compra. Y ojo, yo lo compré por 3-4 €, y sin duda lo podréis encontrar por ese precio de oferta sin mucho esfuerzo. No me queda decir que ¡ojalá hubiera más Vessel en nuestras queridas maquinitas!

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