27 dic. 2011

Nimio XXXVI: a rebanar pescuezos de la mano del bueno de Sweeney Todd

Volvemos a la senda de los nimios en plena resaca navideña, y voy a aprovechar para hablaros sobre una de las películas que he visto en estos días. La otra, probablemente podréis encontrar otro nimio dentro de unos días.


Pero centrémonos en la primera: Sweeney Todd. Hace unos años comencé a coleccionar películas de Tim Burton ya que me gusta mucho el estilo de este director, y el día 25, haciendo zapping me encontré con 'Charlie y la fábrica de chocolate'. Me puse a verla, y nada más terminarla se me ocurrió revisionar Sweeney Todd.

En esta película, para variar nos volvemos a encontrar con Johnny Depp en el papel de protagonista y la aparición (muy importante aquí) de la mujer de Burton, Helena Bonham Carter. En Sweeney Todd se rememora una leyenda del Londres del siglo XIX sobre este personaje, un barbero que se dedicaba a matar a sus clientes y hacía desaparecer los cadáveres con ayuda de la Sra. Lovett que utiliza la carne para hacer empanada.


Esta es la leyenda, y es lo que narra la película sin entrar en detalles de la trama, en la que encontramos a otros personajes de gran importancia y fundamentales para entender (si realmente se puede entender) el comportamiento del barbero protagonizado por Johnny Depp.

La película nos cuenta la historia mediante un musical (ya representado en teatros con anterioridad) adaptado a la gran pantalla. Podemos ir viendo el desarrollo de la trama aderezado por piezas musicales con una gran fuerza, muy destacable la interpretación de Johnny Depp que sin cantar especialmente bien transmite a la perfección los sentimientos (y la locura) de Sweeney Todd.


Además, en esta película Tim Burton deja de lado el colorido amable de películas como 'Mars Attacks' o la anteriormente mencionada 'Charlie y la fábrica de chocolate', para volver a unos colores sombríos a lo 'Sleepy Hollow'. Una oscuridad que le sienta como anillo al dedo y que tan bien suele utilizar el siempre curioso de Tim.

En definitiva, se trata de una película muy Tim Burton, y que la primera vez que la vi no sabía ni de que trataba, por lo que encontrarme con un musical me sorprendió muchísimo. Sin embargo, lejos de echarme para atrás, me deje llevar. Y no me equivoqué. Todo lo que vemos en pantalla es simplemente exquisito, no es de extrañar que ganará el Oscar a la mejor dirección de arte. Simplemente parando la imagen en multitud de momentos podrías conseguir muchisimos fondos de pantalla chulísimos.


Y encima, tenemos una historia que aunque seas reacio a los musicales, es genial. Un drama en toda regla pero que se adereza con grandes dosis de un humor muy negro. Y vaya, que nunca veréis a los peluqueros/barberos de la misma forma tras ver tanto color rojo en pantalla. A tiempos desesperados... medidas desesperadas.

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